martes, 27 de noviembre de 2007

¿Voy en tren o voy en avión?



Esa es una pregunta que me estuve haciendo las últimas semanas. El dilema era si me muevo de ciudad en ciudad en tren, sacando el Eurail Pass desde Buenos Aires o si lo hacía en avión, haciendo reservas en sitios como EasyJet, RyanAir, Vueling, Edreams o LastMinute, donde los pasajes son realmente muy accesibles, a veces a precios irrisorios, pudiendo encontrar vuelos por 13 euros. Esto frente al Eurail Pass, que sale cerca de USD 389 el pase de 5 días, 3 países.

La duda me surgió cuando me comentaron acerca de la existencia de estas empresas con vuelos económicos, porque pensé que obviamente convenía viajar en avión suponiendo que como mucho me saliera 40 euros cada viaje (que es el costo promedio que se puede encontrar en todos los sitios), y pensando en que un viaje largo en tren puede durar entre diez y quince horas, y uno en avión, una o dos.

Pero después, consultando foros y opiniones de más personas (realmente me encontré con mucha gente que viajó y generosamente aporta su punto de vista), llegué a la conclusión que definitivamente conviene viajar en tren dentro de Europa. Aquí, las contras del avión, aunque sea barato:
  • la mayoría de los aeropuertos desde donde salen los vuelos quedan en las afueras de las ciudades, en algunos casos, a 30 y hasta 40 km. Las estaciones de tren en cambio salen desde los sentros urbanos. Hay que calcular entonces el costo del traslado desde el centro de la ciudad (donde seguramente uno está alojado) hasta el aeropuerto correspondiente, y me comentaron de casos en los que éste salió hasta más caro que elpasaje de avión.

  • quizás se ahorre en el costo del pasaje, pero hay que tener en cuenta que si viajamos en avión, tenemos que pagar una noch de alojamiento que en tren no, ya que los viajes en trenes nocturnos de ciudad en ciuad tardan alrededor de 12 horas, tiempo suficiente para dar un buen descanso en un coche litera.

  • el stress y tiempo perdido en ir al aeropuerto una o dos horas antes, hacer el check-in, despachar la mochila/valija, esperar a recuperar el equipaje que despachamos y buscar la forma de trasladarse hasta el centro, se evitan si viajamos en tren.

Definitivamente, ¡voy en tren!



sábado, 24 de noviembre de 2007

Renovar el pasaporte: misión cumplida


Una de las primeras cosas que quise hacer, para empezar a planear tranquila el viaje, fue renovar el pasaporte argentino. Confieso que fui a la sede de la Policía Federal con cierto temor porque surgiera algo, no sé, alguna cosa que me impidiera terminar el trámite con éxito: hacer un trámite en la Argentina, y más cuando el sector público está involucrado, es comparable a pasar un examen. Por eso cuando uno lo termina con éxito, siente un gran alivio y una sensación de haber cumplido un objetivo.

Llegué a las 7:45 a la sede de la Policia Federal en Azopardo 620. La cola ya daba vuelta a la manzana, así que empecé a hacerla sobre Ing. Huergo. A las 8 en punto la cola empezó a avanzar sin parar, así que en cuestión de minutos ya estaba dentro del edificio. Una vez ahí, pasás por un escritorio donde hay varias mujeres sentadas con guardapolvo celeste. Me preguntaron qué trámite iba a hacer. Te piden el DNI y el pasaporte anterior, lo chequean, te dicen que necesitás fotocopia del DNI y del pasaporte, te entregan una planilla con un número (a mí me tocó el 85) y te dicen que la completes. El formulario que se baja de Internet no me sirvió porque tenía que estar impreso en hoja oficio. Es preferible completar ese mismo que te entregan, para evitar inconvenientes innecesarios.

De ahí me senté a esperar que llegue mi número, lo que sucedió al cabo de 1 hora y 50 minutos, es decir que 9:50 llegó el 85. En la ventanilla que me tocaba, entregué la planilla completa, el DNI, el pasaporte anterior, la fotocopia de DNI y pasaporte, y chequearon todo. De ahí me mandaron a una pequeña cola en la caja, para pagar los $147 que corresponden a trámite de cédula y pasaporte.

Después de eso fui a la parte del edificio donde te sacan la foto y, oh sorpresa, no habia nadie esprando, así que entré, cabeza derecha, mirá la marquita de la pared, no te muevs, click, listo.

Por último, huella digital, lavado de manos, recomiendan pimero sacar la tinta con papel y jabón, sin agua, y después enjuagar con ella.

De verdad no me esperaba salir de ahí a las 10:30 de la mañana. Lo que se llama, un verdadero milagro.

sábado, 27 de octubre de 2007

La felicidad de viajar


¿Dónde, o cuándo uno siente felicidad? Es una pregunta que no tiene una respuesta exacta, porque engloba una serie de elementos que dan lugar a ese estado general, y esos elementos que dan felicidad, son para cada ser, diferentes. A mí en particular, me genera mucha felicidad encontrarme con las infinitas maravillas de la naturaleza, la arquitectura o el arte, que sólo puedo encontrar al viajar. Es este el propósito de este blog: plasmar y compartir con los lectores que sienten la misma emoción que yo cada vez que tienen la suerte de armar un bolso y trasladar su cuerpo y mente a un nuevo lugar. Bienvenidos.